domingo, 14 de abril de 2013

    Tokio Blues (Norwegian Woods) es un libro escrito por Murakami, Haruki. En Espan̋a (traducción al español) fue impreso en  Tusquets, 2006.

     Tokio Blues (Norwegian Woods)  reúne lo mejor de una generación. Expresándose a través de olores, hábitos, música e incluso estereotipos, Haruki Murakami logra transportarte a una época diferente donde nos envolvemos en el mundo del adolescente Toru Watanabe. En la historia encontramos rasgos característicos de la adolescencia como es la crítica del estado actual de cada situación hasta el innegable rastro de esperanza originada por la inocencia aún no perdida.  Los temas base de cualquier anécdota adolescente (el amor, la escuela, amistades, padres) toman un giro cuando un evento marca por siempre la vida de Toru, quien acaba de entrar a la universidad, y sobrelleva recuerdos que definen la siguiente etapa de su vida.

     Esta no es una historia de amor, aunque este juega un papel muy importante. Es una historia de nostalgia y pérdida, pero también de búsqueda y sorpresas. Es una historia donde personajes comunes enfrentan situaciones que nunca esperarían. Es una historia de obstáculos, caídas, desvíos, éxitos y fracasos. Es la historia de cómo un hombre estuvo enredado en su pasado, pero logró escapar.

     Toru Watanabe es retratado como un chico con logros promedios, cuya actitud llega a rozar con la mediocridad. La cualidad más resaltada es su honestidad, y a lo largo de la historia observamos su integridad moral que raramente se ve disminuida por sus actos. La externa percepción de su persona es distinta a lo que él ve en el mismo -como en la mayoría de los adolescentes-. Deja ver un lado más sensible y vulnerable cuando se reencuentra con frágil Naoko, quien representa el pasado que él buscaba evitar, ya que ella sigue viviendo basada en la vida que tuvo con Kizuki, encerrada en lo que es su pérdida, y de alguna manera, el pasado termina definiéndola. Su frivolidad se hace ver cuando conoce a Nagasawa, un carismático niño cuya familia tiene posibilidades para cumplir sus caprichos, posición que solo lo ha acostumbrado a obtener lo que quiere a través de su encanto y astucia, sin que sea necesario un verdadero esfuerzo. Las palabras faltan para describir la siguiente etapa, o parte del carácter de Toru, su rasgo menos distintivo, pero con el cual consigue involucrarse en la mayor parte los momentos que le traen alegría a la historia: la espontaneidad que Midori trae consigo. Toru siempre prudente, reservado, consciente, convencional, rara vez hace algo sin considerar qué lo provocó o lo que la acción traerá consigo, aunque realmente no siempre es relevante para él. Pero Midori es algo completamente nuevo. Vibrante, energética, honesta, alegre, sensible, sentimental, lleva a Toru a vivir la vida tan rápido como ella. Acostumbrada a decir lo que dice, y actuar basada enteramente en sus creencias, Midori tiende a ser egoísta en cierto sentido. Lo interesante de los personajes es lo verdaderamente multifacéticos que son, y Midori es un excelente ejemplo: Es egoísta. No toma los sentimientos de nadie en cuenta, excepto los suyos. O por lo menos les da muchísimo más importancia. Pero a la vez es consciente, tiene prioridades y considera las razones de los actos ajenos. Es amable, pero solo si esto la hace sentir bien a ella, aunque se preocupa por los demás y el bienestar de las personas a las que les tiene afecto, como cualquier adolescente.

    Toru acaba de llegar a Tokio con el propósito de asistir a la universidad. Al narrarte sus múltiples experiencias en el campus y dormitorios, Toru deja ver su carácter ligero, valores como tolerancia y solidaridad. En resumen: Toru es un buen chico rodeado de personas que debieron haber hecho algo diferente.
     En este libro serás un hombre enamorado, un espectador desesperado, una niña impaciente, un crítico maduro con una opinión para cada acción salvaje que decidan los protagonistas, pero principalmente serás joven y libre. Podrás sentir todo eso que viene con un viejo amor, y un nuevo descubrimiento. Te sentirás ebrio con emoción mientras corres por las calles de tokio hasta llegar a la casa de Midori y observar un incendio como postre. Conocerás recuerdos íntimos de la más grande pérdida, pero llegarás a la conclusión de que lo mejor que hizo el libro fue capturar lo que es realmente crecer y mirar hacia atrás.

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