domingo, 14 de abril de 2013

El caballero inexistente A01330426


Reseña El caballero inexistente   A01330426

La novela  El caballero inexistente fue publicada en 1953, en Turín, por la editorial Eunaudi. Esta obra completa una trilogía con El vizconde demediado y El barón rampante.

La obra trata dos temas de suma importancia y que han mantenido al hombre en constante conflicto moral: la existencia y el sentido de vida. El personaje principal, Agilulfo, es alguien que no existe, pero que, a diferencia de todos, hace las cosas perfectas; es un caballero perfecto. Da órdenes, arregla cosas, no se le puede engañar ni sabotear, es recto, ordenado, inteligente, capaz; es perfecto. Tal es así que lo envidian y celan, dando como resultado odio o amor. El odio, naturalmente, se da por parte de los demás caballeros, comandantes y generales, y al amor por sólo unos cuantos, en los que se encuentran Rambaldo y Bradamante, dos personajes que se convertirán en protagonistas de su propia historia, alrededor de la de Agilulfo.
Existe un personaje que complementa la historia de una forma importantísima. Él es Gurdulú, u Homobó, o Martinzul, o quien fuese que sea. Esto mismo nos dice lo que sucede, es alguien que existe, pero que no sabe que existe, haciendo la pareja ideal con Agilulfo. Éstos dos mantendrán un equilibro bastante notable en toda la historia, dándole más énfasis a las ideas que se quieren marcar.
El inquebrantable Agilulfo tendrá aventuras extraordinarias y extrañas, a veces las compartirá con Rambaldo, a veces con Bradamante, le dará a entender lo que es la esencia de la vida y la búsqueda de la perfección que tanto lo intriga. Pelearán con osos, paganos, mujeres, santos, demás soldados, engaños y, sobre todo, contra ellos mismos. Cada quien tendrá angustias y agonías dentro de sí que tratarán de aliviar de una u otra forma, pero que, sin la ayuda de los demás, indirecta o directamente, no lo lograrán.
Al final, todos tendrán un desenlace que será, si no esperado, entendible y hasta gustable.


El texto leído, El caballero inexistente, es sin lugar a dudas una obra magnífica. Tiene un lenguaje y una trama que atrapa al lector desde el inicio de sus páginas. La mezcla de estos dos elementos hace que deseamos leer un párrafo más, una página más, capítulo más.
Italo Clavino supo postular muy bien las ideas que quería expresar. Tomar de soporte las historias de caballería y moldearlas para que den un color distinto, es el reflejo de imaginación, de creatividad y de ingenio. Porque, ¿se trata de la historia de un caballero que no existe la que nos plantea Calvino? ¿Es la historia de alguien que quiere venganza y que termina enamorado? ¿De alguien que se enamora de otro que no existe? No. Es la historia de muchas personas que se han visto inmersas en conflictos morales como la existencia, el sentido de vida, el por qué de las emociones y reacciones humanas, el pensamiento con el que el ser humano vive, la búsqueda de la perfección, etc. Importantísimo es que Calvino haya hecho esto en una novela tan pequeña en tamaño, pero que es extremadamente grande en sentido.
Otro punto de relevancia es que habla del problema, pero también de lo que lo causa. No es lo mismo que alguien se queje y se queje hasta el cansancio sin reconocer lo que hizo, a alguien, que, se queje y después de un tiempo se dé cuenta de sus errores y trate de corregirlos. Esto nos lleva a pensar que la vida da muchas vueltas, vueltas que, si no sabemos manejar, nos llevarán del mismo modo en toda nuestra existencia. Hay que salir de nuestra rutina mezquina, de nuestra zona de confort, de todo lo cotidiano relativo a lo que no nos haga mejores personas en cualquier ámbito; dejar lo que nos impide autorealizarnos, lo que perjudica al ser, lo que desprestigia a la persona. Todo eso es inservible en la vida. Hace que la humanidad carezca de honestidad, sinceridad, valor, valentía, benevolencia, patetismo, sentimientos reales. Todo esto, y más, es lo que Italo Calvino integra en sus obra El caballero inexistente, claro está, con toques exquicitos de magia literaria y de arte en la palabra, por lo que es sencilla de leer y da gusto, a veces hasta uno puede llegar a identificarse con alguno de los personajes de la historia.

Bibliografía

Calvino, I. (2002). El caballero inexistente. Madrid, España: Siruela.


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