domingo, 14 de abril de 2013

Tokio Blues: La Nostalgia de la Juventud. (A01330631)



En 1987 fue publicada una novela de matices orientales, escrita por Haruki Murakami y bautizada como “Tokio Blues. Norwegian Wood”.

Al sonar la canción de los Beatles “Norwegian Wood”, un puñado de recuerdos de juventud llegan a la cabeza de Toru Watanabe. Han pasado veinte años desde los eventos que cambiaron la visión de Toru, en pleno Tokio de los sesenta. Así es como nos sumergimos en la vida universitaria del narrador, lidiando con problemas: la muerte de su mejor amigo, la indecisión entre dos mujeres y su falta de visión profesional. Problemas que, al final y al cabo le permitirán madurar y convertirse en adulto.

Usando un lenguaje personal (dado que el Narrador es en primera persona), que nos permite empatizar con los personajes y que puede convertir cualquier evento mundano en una narración artística y romántica del mismo.
Los personajes son el elemento que brilla en esta obra, pues están tan llenos de vida que podrían pasar por cualquier persona real. Empezando con Toru Watanabe, quien funge como narrador. Él es un adolescente fuera de lo común, pues su comportamiento  flemático se materializa en su afán por pasarse horas leyendo en la biblioteca mientras los demás chicos van a practicar deportes. Debido a su tendencia por sobre analizar todo, surge su indecisión entre Midori y Naoko, quienes de alguna forma lo complementan con sus distintas personalidades. 

    Por otro lado, se encuentran Midori y Naoko, los intereses sentimentales de Toru. Naoko es una chica introvertida e inestable, es bastante reservada e impredecible, lo cual desemboca en su internamiento en el sanatorio mental. Midori es exactamente lo contrario a Naoko. Es extrovertida, parlanchina y gusta de repartir felicidad a donde quiera que va. Eso a pesar de su triste entorno familiar, mas lo compensa con su humor y amor a la vida.
Personalmente, les puedo decir que es un libro bastante recomendable. ¿Por qué habrían de dedicar su tiempo en “Tokio Blues”? Primeramente, por los elementos ya discutidos anteriormente. Es un libro que nos adentra a la cultura oriental, con paisajes tanto naturales como gastronómicos japoneses, nos presta un paradigma de la vida universitaria en Tokio, con jóvenes japoneses. Lo cual no logra mostrarnos que son totalmente diferentes a nuestra cultura occidental. Al contrario, nos afirma que la adolescencia y todos los problemas correspondientes son cosas universales. ¿Cuál es el problema de Toru? Una indecisión amorosa y laboral. No sabe qué quiere ni sentimentalmente ni en su futuro. No cuenta con metas ni incentivos, pues de ser así habría tomado una decisión rápidamente. Pero lo anterior son conflictos propios de miles de adolescentes de cualquier cultura, y este autor logra retratarlo de manera que luzca universal.

La prosa que utiliza Murakami es diferente, única. Logra hacer de este conflicto un tanto perverso (La poligamia, la inestabilidad mental, la indecisión entre amantes, la falta de metas, la muerte, el odio, la soledad, la depresión, etc.) un cuento con moraleja y belleza sintáctica, pues, en palabras más entendibles, se le entiende y lo “pinta de linda manera”.
Los personajes son increíbles. Me parece que cada personaje tiene un temperamento que logra crear empatía con cualquier lector, de acercarse a su carácter y empujarlo a leer la novela hasta el final. En mi caso, me ha encantado el personaje de Midori y es el que me ha mantenido atenta desde su aparición hasta el desenlace. Mientras que a una persona más reservada podría atraerle la narración de Toru y sentirse identificado.

Les puedo concluir que si buscan un libro apegado a la realidad, narrando situaciones propias de la Universidad, de la juventud y los problemas amorosos, que bien podrían ser realidad, se acerquen a este libro. Es probable que comiencen a leerlo y cuando menos se lo esperen lo hayan acabado, tal y como sucede con los libros que nos aportan algo. Si es así, están en buen camino para disfrutar Tokio Blues y, si no es disfrutando las anécdotas de un joven japonés, trayendo memorias propias al caso. Puesto que este no es un libro sólo para leer, es una historia para sentir. En especial, la nostalgia de la juventud casi perdida; digo “casi” porque mientras se escriba, nada está perdido. 

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A01330631 :)

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